Wings Of Change

Yacen en multitud, cadáveres supurando resina, envueltos en ámbar y bañados por la luz de un supuesto nuevo amanecer.
 Desde mi rostro observo ya la indiferencia, inspiro y exhalo ese hedor, de vuelta a la calma todas mis cicatrices se cierran y petrifican, no dejan ni un hueco, tan solo una locura pasajera envolviendo mis sueños en los que conecta los universos paralelos donde todo aquello que veo ocurre, por eso nuestra realidad no encaja con ellos ¿comprendes?

El reflejo del condenado está expuesto en la galería del hedonista, el triunfo de lo absurdo sobre cualquier razón que exponga un proceso evolutivo natural en el yo o en el nosotros, una broma apuñalada que me hace reír a carcajadas.
Cada día más fuerte, más alejado de todos, más cerca de mí, menos difuso pero igualmente obsesionado con la ironía. Una verdad incómoda, una realidad sonora que hace eco en un futuro inexistente, la ilusión de pensar que exista aquella persona que no esté ya contaminada por un mundo terrible y despiadadamente obtuso.

 Les propino miradas, una y otra, son lo mismo hasta el punto de que una busca la rendición y otra una salida. Este entorno, las personas que he conocido en él y el mundo que me han mostrado para someter a un análisis están tocando el máximo y mis dedos desprenden calor, mis ojeras mueren por volverme uno más, normal y diurno. Los alijos que llevo por recuerdos quedan mejor relegados en el desconocimiento del mundo, porque de no ser así, sería demasiado divertido para mí, pero un tanto incómodo. Depende la elección, de nuevo a una insensibilidad monumental hacia el mundo, hacia el yo y el tú, a excepción de una persona, la cual está posicionada, clave para desencriptar un mundo al que nadie tiene acceso, incluyendo mi propio ser.

Esculpiré mis alas para marcharme de una maldita vez, las bañaré en pretérito perfecto para volar y planear hasta que llegue el día en el que aterrizar, no sea primera persona del singular.

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