carta al suicida

Carta al Suicida

 

“¿Y sabes de lo que me doy cuenta?
la ignorancia es la felicidad”

∑Con su carta al suicida

Luego vendrán, con sus caras tristes, con sus pésames.
Con las botas sucias uniendo los brazos con la espalda.
Todo tipo de peripecias que ha de enfrentar un humano, cuando el dolor del otro os une por consecuencia irremediable.

Y dedicarán su valioso tiempo a mi funeral, a cuestionarse a sí mismo ¿cómo no supimos verlo? ¿cómo no pudimos ayudarlo? ¿por qué lo hizo?

No buscamos ¿la felicidad?
Claro, por eso no somos capaces de observar, sentir y extendernos con el sufrimiento de otros, el mundo no te enseña a eso, todo lo contrario, si eres un ser que sufre eres total y absolutamente disfuncional ¿te has dado cuenta?Muchos estarán a favor de la eutanasia, porque es mejor no sufrir en esas condiciones ¿cierto? Condiciones medibles y observables que no requieren de mucho esfuerzo para ser consciente de ellas.

 

Pero que pasa si te digo, que la mente puede acabarlo todo, que es el principio y el fin de lo que conoces “el cuerpo no puede vivir sin la mente” ¿comprendes lo jodidamente genial que es eso?

 Probablemente no, tal vez tú, el suicida que murió hace tiempo en mi mente sea el único que vaya a leer esto realmente. A no ser que resucitara y le diera por hacerse escuchar, calmar los siete mares y provocar alguna que otra situación de hipocresía en masa.

Estoy de luto por la ausencia de esta en mi vida, de verdad. Es horrible ser una persona con personalidad, con principios y un sentido demasiado agudo para la verdad.

 Te alejas del mundo, queriendo o no, y lo único que deseas es seguir a la deriva, ser un náufrago con esperanza en lo profundo del mar hasta ver que no resta nada más, a la vista ya no habrá nada que ocultar.
 
Sinceramente, este mundo es un lugar horrible. La gente cada día es más, muchísimo más idiota. De verdad, lo juro. ¿Por qué? no sé. Quieren que seamos idiotas. Observa, yo también sé ser idiota y decir cosas porque sí. Pues eso ocurre todo el tiempo, en todos los lugares, a todas horas. Es asfixiante.
 

A mí me dijeron que surfeara la vida, así como si fuera algo divertido y emocionante, mientras que lo único que siento es un empuje irrefrenable, una palabra soez y salada con gotero intacto cada vez que nadie me ve. Será la maldita luz, yo que sé.

 

Pero ¡bah! que más da, si luego enfundarán sus trajes, olfatearán sus colonias y mirarán en el espejo su discurso. La ignorancia, la hipocresía y lo turbio del ser que por distintas razones, se marchó antes de ser comprendido.

¿O tal vez si que hubo alguien?

Anyway, tengo una deuda con un niño que hace unos veinte años se quedó mirando, sobre las escaleras de su patio, al infinito y sus posibilidades. Y si ese niño estuviera hoy aquí podría decirte que no dejes de pensarlo, tampoco lo olvides, sino sé consciente del porqué. Recuérdalo.

Recuerda lo que le ha costado pasar por todo eso, él confiaba en ti, y tú le hiciste una promesa. Sabes que no me invento nada, es la verdad. Aunque duela, él se lo merece y tú también porque fuiste capaz de verlo sin que nadie te ayudase. 

Hay un lugar para nosotros, ya sea en esta vida, o cualquier otra que decidamos vivir.

 

Buena suerte.

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